Abstract
Este artículo analiza el impacto y la evolución de la narcocultura en México, una subcultura asociada a la glorificación del narcotráfico y la violencia, que ha ganado popularidad a través de medios como series de televisión y géneros musicales, en especial el narcocorrido. Aunque algunos consideran que estas expresiones normalizan el crimen y ofrecen una visión aspiracional para los jóvenes con pocas oportunidades, otros defienden que son una representación de la realidad violenta y de desigualdad en la que viven miles de personas. La narcocultura, que surgió en México a mediados del siglo XX, se ha convertido en un fenómeno socialmente compartido, a menudo idealizado y aceptado en distintos sectores de la sociedad. En respuesta a esta situación, las autoridades mexicanas han implementado medidas de regulación, como la prohibición del narcocorrido en ciertos estados. A través de una revisión de distintas perspectivas sobre el tema de la narcocultura, y específicamente del narcocorrido, se analizan dos casos relevantes: la campaña gubernamental que advierte sobre los peligros del consumo de fentanilo y la iniciativa de "anti-narcorridos" impulsada por actores sociales para destacar la labor de periodistas y defensores de derechos humanos. Entre los principales hallazgos, se destaca que la narcocultura se ha alimentado de factores estructurales como la pobreza y las fallas del Estado. Al mismo tiempo, está surgiendo un movimiento que busca generar conciencia, aprovechando la popularidad de géneros como el corrido tumbado entre los jóvenes para promover la justicia y honrar a quienes han luchado contra la violencia y la criminalidad en el país.
